Si Drive estaba sólo nominada a los Oscar en la categoría "menor" de montaje de sonido, y encima no se lo ha llevado, no es porque no se lo mereciera. Pero tampoco es que estemos hablando de una injusticia que clame al cielo. Quiero decir, esta bien... Pero calificarla como "la gran olvidada" es exagerar su calificación.
Según oía la música, con esa tremenda ausencia de diálogos, llegaba a pensar en algunos momentos que estaba en un videoclip. Con ésta canción me salí totalmente de la historia, para meterme en unas notas musicales y unas fotografías muy bonitas, pero también para alejarme de la película.
El cine negro no es mi favorito, pero me gusta y me entretiene. Y Drive es eso, que me entretuvo. Pero tan pronto me encontraba totalmente enganchada como que estaba mirando el reloj esperando que se acabara. Con muchos picos de atención.
Los personajes la verdad, me dejaron un poco indiferente. En Ryan Glosling me sorprendía recordar a Noah (de El diario de Noah) cuando estaba haciendo un papel de malo capaz de romperle la cabeza a patadas a otro. Que si, que ahí esta la gracia, en la contraposición del ñoñerismo-meenamorodemivecina con la falta de conciencia a la hora de ser un chorizo y no tener reparo en usar una escopeta... Pero es que no me lo creía. Ella, Carey Mulligan me resultó absolutamente plana. No sé cuando sufría, cuando odiaba, cuando tenía miedo, cuando era feliz... si lo llegaba a intuir era solo por el contexto bien montado alrededor.
Drive es puro cine de acción, con persecuciones de coches muy elaboradas y con fuerza en las imagenes. Es extraña, es algo que no deja indiferente... Pero para nada su escasez de premios es una injusticia universal.
lunes 5 de marzo de 2012
domingo 4 de marzo de 2012
The Artist
- ¿De dónde vienes?
- He ido al cine...
- ¡Anda! ¿y qué has visto?
- The Artist
- ¿Si? ¿Y está bien? Me pregunto cómo una película muda y en blanco y negro ha podido ganar tantos premios...
Que levante la mano quien haya visto la película y no haya tenido esta conversación posteriormente... ¿nadie, verdad? Yo misma he estado en las dos partes del diálogo.
Los motivos por los que hace bastante tiempo que no voy al cine no vienen el caso, pero es un dato a añadir, sólo porque he visto The Artist en pantalla grande. Y no ha sido por los premios, que también ayudaron a aumentar mi curiosidad, ha sido por mi absoluta confianza al criterio cinematográfico de muchos de mis amigos. Aclarado lo cual, ha sido una buena inversión ir a ver ésta película.
Todo en ella ha sido tan manido que de nuevo su uso resulta original. El blanco y negro, el cine mudo, el uso del contexto de los años 20 (por supuesto con el crash del 29) una historia de amor, un fracaso profesional, un éxito... un perro listo en una comedia... TODO ha sido contado en el cine, pero nunca lo había visto expresado así antes. Y ese es uno de los dos puntos claves de esta película, los recursos olvidados, desterrados frente a los nuevos avances y al impacto popular del 3D, dejados atrás en una carrera comercial en la que siempre gana medallas de oro el nombre del director o del actor de turno.
El segundo punto es la historia. Es como si la propia película contara la historia de la película... El director, Michel Hazanavicius (dificil de pronunciar para los que le entregaron sus merecidos premios) mira a los orígenes del cine para intentar explicar cómo debe sentirse el cine ahora. La novedad frente a lo clásico, los avances frente a lo que marcó una época, el cambio y la ayuda de la publicidad a llevarlo a cabo frente a la frustración de lo que se queda atrás (o los que se quedan atrás...)
Seré sincera, me encantó... Pero no creo que sea para tanto. Tiene una estrucutra narrativa común, una música bien usada, unos planos acertadamente tomados, una correcta interpretación... Es un divertimento... Una película corriente que no hubiera llegado tan lejos sino fuera porque creo de verdad que era esperada y discretamente reclamada por todo el mundo. Necesitábamos recordar de dónde viene el cine para no peder la perspectiva de hacía donde va.
- He ido al cine...
- ¡Anda! ¿y qué has visto?
- The Artist
- ¿Si? ¿Y está bien? Me pregunto cómo una película muda y en blanco y negro ha podido ganar tantos premios...
Que levante la mano quien haya visto la película y no haya tenido esta conversación posteriormente... ¿nadie, verdad? Yo misma he estado en las dos partes del diálogo.Los motivos por los que hace bastante tiempo que no voy al cine no vienen el caso, pero es un dato a añadir, sólo porque he visto The Artist en pantalla grande. Y no ha sido por los premios, que también ayudaron a aumentar mi curiosidad, ha sido por mi absoluta confianza al criterio cinematográfico de muchos de mis amigos. Aclarado lo cual, ha sido una buena inversión ir a ver ésta película.
Todo en ella ha sido tan manido que de nuevo su uso resulta original. El blanco y negro, el cine mudo, el uso del contexto de los años 20 (por supuesto con el crash del 29) una historia de amor, un fracaso profesional, un éxito... un perro listo en una comedia... TODO ha sido contado en el cine, pero nunca lo había visto expresado así antes. Y ese es uno de los dos puntos claves de esta película, los recursos olvidados, desterrados frente a los nuevos avances y al impacto popular del 3D, dejados atrás en una carrera comercial en la que siempre gana medallas de oro el nombre del director o del actor de turno. El segundo punto es la historia. Es como si la propia película contara la historia de la película... El director, Michel Hazanavicius (dificil de pronunciar para los que le entregaron sus merecidos premios) mira a los orígenes del cine para intentar explicar cómo debe sentirse el cine ahora. La novedad frente a lo clásico, los avances frente a lo que marcó una época, el cambio y la ayuda de la publicidad a llevarlo a cabo frente a la frustración de lo que se queda atrás (o los que se quedan atrás...)
Seré sincera, me encantó... Pero no creo que sea para tanto. Tiene una estrucutra narrativa común, una música bien usada, unos planos acertadamente tomados, una correcta interpretación... Es un divertimento... Una película corriente que no hubiera llegado tan lejos sino fuera porque creo de verdad que era esperada y discretamente reclamada por todo el mundo. Necesitábamos recordar de dónde viene el cine para no peder la perspectiva de hacía donde va.
viernes 2 de marzo de 2012
NoTodoFilmFest.com
Por la defensa del cine...
http://www.notodofilmfest.com/#/BoxOffice/Ficha/32971/
Alba es un amor, y la historia es muy grande... Son muchos los cortos publicados, son muchos los que se merecerían un post. Son muchos los que tienen gran calidad, gran interpretación, gran historia... Son muchos los que tocan temas de actualidad... Pero Alba y su padre se han ganado toda mi atención hasta el momento...
"...Como si fuera Meryl Streep, y luego en el montaje aguanta mucho el plano, recreándose en mi sufrimiento..." Buenísimo.
http://www.notodofilmfest.com/#/BoxOffice/Ficha/32971/
Alba es un amor, y la historia es muy grande... Son muchos los cortos publicados, son muchos los que se merecerían un post. Son muchos los que tienen gran calidad, gran interpretación, gran historia... Son muchos los que tocan temas de actualidad... Pero Alba y su padre se han ganado toda mi atención hasta el momento...
"...Como si fuera Meryl Streep, y luego en el montaje aguanta mucho el plano, recreándose en mi sufrimiento..." Buenísimo.
miércoles 22 de febrero de 2012
Un cuento chino
La naturalidad con la que, en la entrega de los Premios Goya, (en mejor película Iberoamericana) Ricardo Darín dijo "joder" (como si estuviera acostumbrado a decirlo todos los días) casi como emulando a Penélope Cruz entregándole el Oscar a Peeedro Almodovar (pero con más clase, eso si) fue lo que me hizo querer ver la película.
No es una obra maestra. Es una cinta entretenida que cuenta una pequeña historia que ni siquiera me resultó muy creible. Sin embargo me gustó y bastante. No sé si por mi admiración hacía al actor, si por la gran interpretación del taiwanés (que no chino) Ignacio Huang, o por el trasfondo sobre la tolerancia y la inmigración tan bien llevado durante toda la historia.
No es más que un "chino" que, por cosas de la vida (increibles, a veces), se va a Argentina a buscar al único familiar que le queda. Le roban y da con Ricardo Darín, que es un amargado dueño de una ferretería que no esta acostumbrado a la gente. Lo demás es típico y sabido, el gruñón se hablanda, el "enviado" hace su labor, etc, etc. Pero una cosa tan manida resulta nueva cuando está tan magnificamente contada.
No he visto las otras... No puedo decir si es merecida ganadora o no, pero si diré que merece la pena pasar una hora y media disfrutándola.
No es una obra maestra. Es una cinta entretenida que cuenta una pequeña historia que ni siquiera me resultó muy creible. Sin embargo me gustó y bastante. No sé si por mi admiración hacía al actor, si por la gran interpretación del taiwanés (que no chino) Ignacio Huang, o por el trasfondo sobre la tolerancia y la inmigración tan bien llevado durante toda la historia.
No es más que un "chino" que, por cosas de la vida (increibles, a veces), se va a Argentina a buscar al único familiar que le queda. Le roban y da con Ricardo Darín, que es un amargado dueño de una ferretería que no esta acostumbrado a la gente. Lo demás es típico y sabido, el gruñón se hablanda, el "enviado" hace su labor, etc, etc. Pero una cosa tan manida resulta nueva cuando está tan magnificamente contada.
No he visto las otras... No puedo decir si es merecida ganadora o no, pero si diré que merece la pena pasar una hora y media disfrutándola.
martes 29 de noviembre de 2011
El árbol de la vida
El cine como arte es El árbol de la vida. Es el cine más clásico, como te lo explican cuando lo estudias: "una historia contada en imágenes". El árbol de la vida es imágen y sonido. Es poesia que abandona las letras y se plasma en la pantalla.Pero no es cine para el común de los mortales. No esta hecho para entretener a todo el mundo, y más si lo que buscas es un argumento lineal, una estructura narrativa definida o unos diálogos aclaratorios. El árbol de la vida es la diferencia entre el cine hecho por y para la belleza y el cine hecho por y para el espectador que busca entretenerse. Lo cual no quiere decir que obligatoriamente te tengas que aburrir viéndola, es sólo que la disfrutarás en función de lo despierta que tengas la sensibilidad ese día y de lo que esperes encontrar. Cierto es que, en mi opinión, el principio se hace extremadamente largo al intentar explicar la complejidad de la insignificancia humana con el origen del universo y, por supuesto, me sobra el dinosaurio, del que sólo saco que si algo tan grande y aparentemente poderoso se pudo extinguir, nosotros estamos condenados a desaparecer, pero esta reflexión se sale de la ídea principal.
Lo que más me gusta es el final. Me encanta. Ese encuentro del Todo con el Todo, de todos con todos, de cada uno con nosotros mismos en nuestras distintas etapas, porque al final, sólo somos uno. Me parece filosofía pura. La música no es nada casual, como tampoco lo es que todos los sonidos estén acentuados. Para mi ver la película ha sido como pasar las hojas de un libro de fotografías perfectas pero sin órden ninguno, mientras una banda sonora servía de nexo entre ellas para concluir entendiendo el conjunto.
A mi me ha gustado, pero entiendo que despierte tantas críticas contradictorias... Aunque de eso se trata y por eso es arte.
viernes 2 de septiembre de 2011
Las tortugas también vuelan
Leyendo un artículo sobre el auge de la canción protesta en Irán, recordé esa película que tanto me descolocó cuando la vi llamada "Nadie sabe nada de gatos persas", de Bahman Ghobadi. Iniciado el proceso mental de recordar esa historia sobre la injusta censura y las ilusiones de los jóvenes, a mi mente llegó un "¡¡¡aún no has visto Las tortugas también vuelan!!!" éxito sonado anterior (de 2004) del mismo director. A ello me puse...
¿De qué va? De la guerra. Pero no, no son tiros, ni soldados, ni invasiones, ni salvar a ryans de la vida, ni rescatar en helicóptero a valientes defensores de una patria inventada por el hombre para tener excusas para destruirse a si mismo. Va de niños. De inocentes almas que descubren el horror y se adecúan a él del mismo modo que se acostumbrarían a jugar todos los días en el parque. De pequeños mutilados que no sufren por su mutilación, sino por las que pueden estar por llegar. Una impactante sucesión de imágenes compuestas por pequeños seres liderados por un pícaro personaje al que llaman "Satélite" (porque es el encargado de colocar la antena que les mostrará la situación de la inminente llegada de los americanos a territorio irakí). El complejo contexto queda relegado a un segundo plano totalmente epatado por la simpleza de la infancia. Satélite es el lider de un ejército de criaturas que buscan minas para vender. Es un carismático y solidario personaje que ha adoptado como objetivo de su vida proteger y ayudar a su tropa... Y queda prendando por la triste belleza de una niña de la que se intuyen las desgracias, atada de espíritu a un bebé medio ciego del que se intuye su procedencia y distanciada de un hermano que carece de los dos brazos pero visiona acontecimientos antes de que sucedan. Un batiburrillo de los ejemplos más claros de los mayores dramas de una situación de la que por ley universal la infancia debería escapar... Pero no escapa.
Ghobadi nos muestra una hora y media de la antítesis de lo que, en el mundo malamente llamado civilizado, es la felicidad. Y lo hace sin caer en la lágrima fácil ni en las imágenes destructivas. Lo hace con pequeños detalles dispuestos a despertar conciencias y a recordarnos que los niños sólo deberían preocuparse por jugar y que cualquier cosa que suponga lo contrario a esa afirmación es responsabilidad de todos.
¿De qué va? De la guerra. Pero no, no son tiros, ni soldados, ni invasiones, ni salvar a ryans de la vida, ni rescatar en helicóptero a valientes defensores de una patria inventada por el hombre para tener excusas para destruirse a si mismo. Va de niños. De inocentes almas que descubren el horror y se adecúan a él del mismo modo que se acostumbrarían a jugar todos los días en el parque. De pequeños mutilados que no sufren por su mutilación, sino por las que pueden estar por llegar. Una impactante sucesión de imágenes compuestas por pequeños seres liderados por un pícaro personaje al que llaman "Satélite" (porque es el encargado de colocar la antena que les mostrará la situación de la inminente llegada de los americanos a territorio irakí). El complejo contexto queda relegado a un segundo plano totalmente epatado por la simpleza de la infancia. Satélite es el lider de un ejército de criaturas que buscan minas para vender. Es un carismático y solidario personaje que ha adoptado como objetivo de su vida proteger y ayudar a su tropa... Y queda prendando por la triste belleza de una niña de la que se intuyen las desgracias, atada de espíritu a un bebé medio ciego del que se intuye su procedencia y distanciada de un hermano que carece de los dos brazos pero visiona acontecimientos antes de que sucedan. Un batiburrillo de los ejemplos más claros de los mayores dramas de una situación de la que por ley universal la infancia debería escapar... Pero no escapa.
Ghobadi nos muestra una hora y media de la antítesis de lo que, en el mundo malamente llamado civilizado, es la felicidad. Y lo hace sin caer en la lágrima fácil ni en las imágenes destructivas. Lo hace con pequeños detalles dispuestos a despertar conciencias y a recordarnos que los niños sólo deberían preocuparse por jugar y que cualquier cosa que suponga lo contrario a esa afirmación es responsabilidad de todos.
domingo 24 de julio de 2011
Harry Potter y las Reliquias de la muerte (II Parte)
Harry Potter me hace llorar. De verdad. Podría decir que por pesado, por un exceso de harrypottismo a lo largo de los últimos 11 años, por abusar de la historia, por estirar el género... Porque el tanannananá, esa músiquita de magia que se te queda grabada en la cabeza, empiezas a odiarla. Porque el protagonista de las gafitas, Daniel Radcliffe, ha sufrido el alcoholismo y no me extraña, ya no sabría quien es después de tanta magia... Podría decir todo eso, porque realmente creo que la industria del cine ha estirado hasta el infinito una maravillosa imaginación como la de la escritora de los libros JK Rowling (por favor no escribas más!!) pero, sin embargo, cuando digo que me hace llorar es porque me emociona de verdad.
Me fascina la estética. Olvido la historia. Es imposible acordarse de todos los entresijos entre la primera película y la última, a menos que las hayas visto varias veces. Otra cosa es si te has leido los libros, que no es mi caso... Pero me encanta el universo Howards. Me encantan las palabras con cada embrujo, me fascinan los dragones, me asusto, me rio, me meto en ese mundo como si realmente entendiera de qué va, como si entre una y otra me pudiera acordar de algo más que de que Harry se llama el bueno y Voldemort es el malo.
Me sobran cosas claro, y no me refiero a que me sobren cinco películas. En esta última (segunda parte de una anterior que no he visto) el amor entre las jóvenes parejas aparece en momentos inapropiados, por ejemplo. Hay escenas que por un momento me transportan a otras cintas, como la de las profundidades de la caja fuerte rememorando a Indiana Jones, la lucha en Howards, con matices de la pelea final del Señor de los Anillos, o la salida en dragón haciéndome ver por un momento a Atreyu encima de Fujur en La historia interminable. Pero aún así, Harry Potter, las ochos películas de Harry Potter, me parecen maravillosas representaciones de imágenes de todo lo que la imaginación de una persona puede contener.
Ah, el epílogo sobra del todo.
Me fascina la estética. Olvido la historia. Es imposible acordarse de todos los entresijos entre la primera película y la última, a menos que las hayas visto varias veces. Otra cosa es si te has leido los libros, que no es mi caso... Pero me encanta el universo Howards. Me encantan las palabras con cada embrujo, me fascinan los dragones, me asusto, me rio, me meto en ese mundo como si realmente entendiera de qué va, como si entre una y otra me pudiera acordar de algo más que de que Harry se llama el bueno y Voldemort es el malo.
Me sobran cosas claro, y no me refiero a que me sobren cinco películas. En esta última (segunda parte de una anterior que no he visto) el amor entre las jóvenes parejas aparece en momentos inapropiados, por ejemplo. Hay escenas que por un momento me transportan a otras cintas, como la de las profundidades de la caja fuerte rememorando a Indiana Jones, la lucha en Howards, con matices de la pelea final del Señor de los Anillos, o la salida en dragón haciéndome ver por un momento a Atreyu encima de Fujur en La historia interminable. Pero aún así, Harry Potter, las ochos películas de Harry Potter, me parecen maravillosas representaciones de imágenes de todo lo que la imaginación de una persona puede contener.Ah, el epílogo sobra del todo.
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